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Espacio informativo de la Fundación Orisaosun de Venezuela...

domingo, 24 de abril de 2011

Al otro lado de la ventana

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un
hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante
una hora, para ayudarle a drenar el liquido de sus pulmones. Su cama
daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que
estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.
 
Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su
estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones. Y
cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía
sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas
que podía ver desde la ventana.
 
El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en
que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas; las actividades y
colores del mundo exterior.
 
La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes
jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los
jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los
colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se
podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
 
Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle
exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos
imaginaba; la idílica escena.
 
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que;
estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía
verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el
hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el
agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la
ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.
 
Se lleno de pesar y llamo a los ayudantes del hospital, para llevarse
el cuerpo.. Tan pronto como lo considero apropiado, el otro hombre
pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le
cambia encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la
habitación.
 
Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para
anzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría
de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la
ventana al lado de la cama… y se encontró con una pared blanca.
 
El hombre pregunta a la enfermera que podría haber motivado a su
compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la
ventana. La enfermera le dijo:
 
“Quizás solo quería animarle a usted”.
 
Epílogo:
 
Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea
la propia situación. El dolor compartido es la mitad de pena, pero la
felicidad, cuando se comparte, es doble.
 
“Hoy es un regalo, por eso se le llama el presente”.

jueves, 7 de abril de 2011

SALVEMOS EL PLANETA

El cambio climático ya altera las lluvias en todo el planeta...
Las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano están ya
cambiando los patrones de precipitaciones en el planeta.
Los científicos lo han detectado por primera vez.
En el siglo XX aumentaron las precipitaciones en las latitudes medias
del hemisferio Norte y disminuyeron en las regiones subtropicales y
tropicales; sin embargo, en los trópicos y subtrópicos del Sur ha
aumentado la humedad.
 
Estos cambios “no pueden explicarse si se intenta ignorar el efecto
del cambio climático inducido por el hombre y, además, pueden haber
tenido ya efectos significativos en los ecosistemas, la agricultura y
la salud humana en regiones que son sensibles a los cambios de las
precipitaciones, como el Sahel”, afirman los autores de la
investigación en el próximo numero de la revista Nature, que se
publica este jueves.
Son ocho especialistas de los más prestigiosos institutos de
investigación del clima de Canadá, EE UU, Europa y Japón.
 
Los científicos habían encontrado ya señales claras del cambio
climático en marcha, como el aumento de la temperatura media en la
superficie terrestre, variaciones en la temperatura atmosférica y el
calentamiento del océano.
Pero hasta ahora no habían podido distinguir cambios significativos en
los patrones de precipitaciones a escala planetaria, aunque las
simulaciones del clima en computador, herramienta esencial en esta
ciencia, ya los anunciaban.
 
El problema para detectar este tipo de firma del cambio climático a
escala global, explican los expertos, es que las variaciones en las
lluvias de una zona a otra, de temporada en temporada y de año en año,
se cancelan unas con otras y es muy delicado aislar una tendencia
clara, como han hecho ahora Xuebin Zhang (División de Investigación
del Clima, Canadá) y sus colegas.
 
Los científicos no están estudiando unas lluvias torrenciales
concretas en una región determinada, sino la tendencia de los patrones
de lluvias a lo largo del siglo XX.
En concreto, han analizado series de datos de precipitaciones
mensuales de dos periodos (1925-1999 y 1950-1999) para detectar la
tendencia del cambio.
Los cambios se han medido respecto a la media de precipitaciones de 1961-1990.
Con la información han compuesto un mapa del globo terráqueo de
grandes bandas latitudinales (de 10 grados de ancho) en las que
identifican esta nueva huella, a gran escala, del cambio climático
asociada a las precipitaciones.
Al comparar la tendencia de las lluvias registradas en esas series de
años con las simulaciones climáticas -en las que pueden incorporar o
no los gases de efecto invernadero generados por la acción humana para
diferenciar su influencia-, los expertos concluyen que los cambios
observados en las precipitaciones no se pueden explicar atendiendo
únicamente a la variabilidad natural del clima.
El efecto de los altibajos normales, no forzados por las emisiones
humanas, “es demasiado pequeño”, concluyen, para explicar la evolución
de las lluvias en el planeta en las últimas décadas.
Este tipo de investigación permite a los científicos concluir en
Nature que el cambio climático inducido por la actividad humana es
responsable de entre el 50% y el 85% del aumento de las lluvias
detectado en los territorios comprendidos entre los 40 y los 70 grados
de latitud Norte.
 
Asimismo, cabe adjudicar a las emisiones de efecto invernadero
artificiales entre el 20% y el 40% de la tendencia a la sequía
registrada en las zonas tropicales y subtropicales del mismo
hemisferio septentrional y de la mayor parte de la tendencia al
incremento de la humedad en los trópicos y subtrópicos del hemisferio
Sur.