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miércoles, 30 de marzo de 2011

EL PUEBLO YORUBA


Los yoruba (yorùbá según su propia ortografía) constituyen un gran
grupo etno-lingüístico del oeste africano.
 
Los yoruba constituyen aproximadamente el 30% de la población total de
Nigeria, y llegan desde los 28 hasta los 40 millones de individuos en
toda la región (22 millones hablan su idioma). Comparten fronteras con
los borgu (también llamados bariba y borgagua) en el noroeste, los
nupe y ebira en el norte, los esan y edo en el sureste, los igala y
otros grupos relacionados en el noreste y los egun, fon y otros
pueblos de habla gbe en el suroeste.
Aunque la mayoría de los yoruba vive en el suroeste de Nigeria, hay
también significativas comunidades yoruba (o de origen yoruba) en la
repúblicas de Benín y Togo, así como una diáspora yoruba en Sierra
Leona, Brasil, Cuba,carolina del norte Republica Dominicana, y
Trinidad
Los yorubas son el principal grupo étnico de los estados de Ekiti,
Lagos, Ogun, Ondo, Osun y Oyo, que son subdivisiones políticas de
Nigeria; también constituyen una significativa proporción de los
estados de Kwara y Kogi, así como de la república de Benín.
También cuentan con todo un sistema religioso que se ha expandido en
toda la diáspora yoruba, conocida como Regla de Osha-Ifa o mitología
yoruba.
Muchas personas de ascendencia africana en América poseen ancestros
yorubas (junto a otros muchos grupos étnicos) en alguna proporción. Un
porcentaje significativo de africanos esclavizados en el continente
americano tienen sus orígenes en esta región.
 
Mito original
 
Existen muchas versiones sobre el origen yoruba, la más popular de las
cuales gira en torno a una figura llamada Oduduwá. De acuerdo con un
registro de uno de los primeros historiadores yorubas, el reverendo
nigeriano Samuel Johnson (un oió convertido al cristianismo), Oduduwá
era el líder de un ejército invasor del Este (un lugar a menudo
identificado con La Meca, Egipto, y Sudán, o el noreste de Nigeria)
que estableció el sistema de gobierno constitucional monárquico entre
los indígenas que encontró a su paso.
Otras versiones del mito hablan de que Oduduwá fue enviado abajo por
Olodumare, el Creador, para darles vida a los primeros seres humanos a
partir del suelo arcilloso de Ilė-Ifę. Odudua es también el nombre de
una importante diosa de la Tierra, la esposa de Obatalá, y algunos
académicos señalan una conexión entre el fundador semimitológico de
las tradiciones monárquicas de Ifẹ, Oyo, y Benín, así como de la
antigua deidad femenina. El nombre de Oduduwá significa: ‘aquel
[o/ohun] que creó el conocimiento [odu] del carácter [iwa] o o dudu, o
l'ewa/o n'iwa: ‘él es negro y hermoso o de buenos modales’, haciendo
referencia al papel supremo de la figura en establecer la filosofía
yoruba y la negrura, ya sea mítica o históricamente. Los yorubas son
siempre aludidos como los «iorubá, omo Oduduwá [O’oduá]» (‘yoruba,
hijos de Oduduwá’).
El nombre también guarda conexión con la literatura del sistema de
adivinación geomántica yoruba, Ifá. Los últimos capítulos rememorados
y cantados por los consultantes de adivinación (babalawo) durante una
sesión ifa, reciben el nombre de odu.
Oduduwá fue el fundador de Ile-Ife. Fue enviado desde los cielos por
Olodumare para establecer la Tierra y crear a sus habitantes, luego de
que otro pastor de Olodumare, Obatalá, fallara en el intento. A tal
efecto, Oduduwá recibió un gallo y un saco de arena, ya que la tierra
se hallaba cubierta de agua en aquel entonces. Mientras descendía
desde los cielos, el gallo que iba con él se escapó y comenzó a volar,
por lo que en su intento por atraparlo, dejó caer el saco de arena.
Ésta comenzó a bajar hacia el agua. En su descenso, Oduduwá se dio
cuenta de que la arena había formado una pequeña "colina", emergiendo
desde las aguas, y que el gallo se había posicionado sobre ella
expandiendo la arena con sus patas. En consecuencia, la tierra siguió
extendiéndose hasta formar el suelo de la tierra. Luego, llamó a ese
montón Ile n'fe, la tierra se estaba extendiendo, y de ahí el nombre
de Ile-Ife, el pueblo ancestral de la humanidad y de los yoruba.
Obatalá bajó más adelante junto a los otros y creó a los humanos.
 
Historia general
 
La ciudad de Ile Ife, habitada por los yoruba en el siglo IV a.
C.,[cita requerida] se convirtió en el centro cultural de la
población. Hacia el año 900, la ciudad-estado yoruba de Ile Ife se
autoproclamó como una potencia dominante en las tierras de los yoruba
(centro y suroeste de Nigeria, Benín y Togo, aunque existían estados
complejos a lo largo de la región. En teoría, las ciudades-estado
yorubas reconocían ampliamente la primacía de la antigua ciudad de Ile
Ife. El imperio sureste de Benín, reinó mediante una dinastía que
remontaba sus orígenes a Ifẹ y Oduduwá, pero vastamente poblada por
los Ẹdo y otras etnias relacionadas, también mantuvo una influencia
considerable en la elección de nobles y reyes al este de Yoruba.
Muchas de las ciudades-estado eran controladas por monarcas (obas) y
ministros nombrados desde los nobles, líderes gremiales y
comerciantes. Diversos estados vieron diferencias de poder entre los
dos. Algunos tenían monarcas poderosos y semi-autocráticos con un
control casi total, mientras que otros, los ministros eran supremos y
el oba servía como figura importante. En todos los casos, los monarcas
yorubas eran materia de aprobación constante por parte de sus
constituyentes y podían ser obligados fácilmente a abdicar si
demostraban tendencias dictatoriales o incompetencia. La orden de
desalojar el trono era generalmente comunicada a través de un mensaje
simbólico, o aroko, de huevos de papagayo repartidos por los
senadores.
Antes de la abolición de la esclavitud, los europeos conocían a
algunos grupos yorubas como Akú, un nombre derivado de las primeras
palabras de saludos yorubas como Ẹ kú àárọ? (‘buenos días’) y Ẹ kú
alẹ? (‘buenas tardes’). Una variante de este grupo también es conocida
como el "Okun", que es una forma de "A ku". Estos son yorubas
encontrados en partes de los estados de Kogi - el "Yagba", Ekiti y
Ondo. Los términos "Nago," "Anago," y "Ana," derivados del nombre de
un grupo yoruba costero en la actual República de Benín, fueron
asimismo ampliamente usados en documentos españoles y portugueses,
para describir a todos los hablantes de esa lengua. Los yorubas en la
África francófona occidental, siguen siendo a menudo conocidos por
este etónimo.
En Cuba y en Hispanoamérica, los yorubas son llamados "lucumi", por la
frase o luku mi, que significa ‘amigo mío’ en algunos dialectos.
Durante el siglo XIX, el término yariba o yoruba amplió su uso,
primeramente confinado al oió. Se suele creer que el término deriva de
un etónimo hausa para los pueblos populosos del sur, pero no ha sido
compartido por los historiadores.
Como una descripción étnica, la palabra apareció por primera vez en un
tratado escrito por el académico songhai Ahmed Baba (siglo XVI) y es
probable que haya derivado de los etónimos indígenas oió (oyo) o
yagba, dos grupos hablantes del yoruba sobre las franjas
septentrionales de su territorio. Sin embargo, es probable que el
etónimo fue popularizado por el uso hausa y la etnografía escrita en
arábico y ajamí. Bajo la influencia del obispo Samuel Ajayi Crowther,
un clérigo yoruba, se extendieron numerosos misioneros para abarcar a
todos los hablantes de dialectos relacionados.
La vida precolonial yoruba en la región de sabana entre la selva y el
río Níger, fue arrastrada más hacia el sur por conflictos con el
calibato de Sakoto, un imperio musulmán militarista fundado por el
académico fulani coránico Uthman Dan Fodio. Tras usurpar el poder en
las ciudades-estado hausas del norte de Nigeria, el calibato de Sokoto
también alcanzó el poder en Ilorín, uno de los pueblos yorubas más
septentrionales, y devastó Oió-Ile, la ciudad capital del Imperio oió.
Tras perder el extremo norte de su región ante el calibato de Sokoto
de caballerías, los oió retrocedieron en su mayoría a latitudes donde
las moscas tsetsé impiden la supervivencia de los caballos. El
califato intentó expandirse aún más hacia la región sur de la actual
Nigeria, pero fue decisivamente derrotado por los ejércitos de Ibadán
en 1840, convirtiendo a Ibadán en el "salvador de Yorubalandia."
Organización social pre-colonial
 
Pese a que las monarquías son bastantes comunes a lo largo de la
región yoruba-parlante, no fueron la única aproximación al gobierno y
a la organización social. Las numerosas comunidades Ẹgba, halladas
debajo de la región de sabana del Oió, fueron un notable ejemplo.
Estas entidades independientes a menudo elegían a un oba, aunque los
poderes políticos, legislativos y judiciales residían en el Ogboni, un
ministro o representante de los ancianos importantes.
Cuando los ciudadanos de más de 150 comunidades Ẹgba y Owu emigraron a
la ciudad-estado fortificada de Abeokuta durante las guerras internas
del siglo XIX, cada cuartel retuvo su propio consejo y líder de
asuntos civiles ogboni, junto con un olorogun, o jefe de líderes
militares, y en algunos casos sus propios obas o baales electos. Estos
consejos independientes elegían entonces a sus miembros más
competentes para unirse al consejo civil federal o militar que
representaba a la ciudad como una entidad. El comandante Frederick
Forbes, un representante de la corona británica, escribiendo sobre su
experiencia en la visita a la ciudad en la edición de 1853 de Church
Military Intelligencer, describió a Abẹokuta como un sitio con "cuatro
presidentes", y con un sistema de gobierno que tenía "840 gobernantes
principales o 'Cámara de Senadores,' 2800 jefes secundarios o 'Casa de
los Comunes,' 140 militares principales y 280 secundarios." Describió
a Abẹokuta y a su sistema de gobierno como "la república más
extraordinaria en el mundo".
 
Los consejos de liderazgo gerontocrático que se oponían a la
monopolización del poder por un monarca, eran un rasgo proverbial de
los Ẹgba, según el eminente historiador oió, el reverendo Samuel
Johnson, pero tales consejos también estaban bien desarrollados entre
los grupos Okun del norte, los Ekiti del este, y otros grupos que
recaían en el mismo campo étnico de los Yoruba. Incluso en Oió, el más
centralizado de los reinos pre-coloniales, el Alaafin consultaba sobre
todas las decisiones políticas con un primer ministro (el Basọrun) y
el consejo de los nobles liderantes conocidos como los oió mesi.
Ibadán, una ciudad-estado y proto-imperio fundado en el siglo XIX por
un grupo políglota de refugiados, soldados, y comerciantes itinerantes
de oió y otros subgrupos yoruba, prescindieron ampliamente del
concepto de monarquía, optando por elegir tanto consejos militares
como civiles a partir de un número de ciudadanos eminentes. La ciudad
pasó a ser una república militar, con distinguidos soldados ejerciendo
poderes políticos a través de su elección por aclamación popular y el
respeto de sus pares. Algunas prácticas similares fueron adoptadas por
los Ijẹsa y otros grupos, que percibieron un alza correspondiente en
la influencia social de aventureros militares y exitosos empresarios.
Los gremios ocupacionales, los clubes sociales, las sociedades
secretas o iniciativas, y las unidades religiosas, comúnmente
conocidas como Ẹgbẹ en yoruba, incluían a los Parakoyi (o liga de
comerciantes) y los Ẹgbẹ Odẹ (gremio de cazadores), y mantenían un
papel importante en el comercio, el control social, y la educación
vocacional en el entorno yoruba.
También existen ejemplos de otras organizaciones señoriales en la
región. Cuando los Ẹgba resistieron la dominación imperial del Imperio
oió, una figura llamada Lisabi es asociado con la creación o
resurrección de una organización cubierta tradicional conocida como
Ẹgbẹ Aro. Este grupo, originalmente una unión de granjeros, fue
convertida en una red de milicias secretas alrededor de las selvas
Ẹgba, y cada refugio se unía para derrocar a los Ajeles de los oió
(administradores asignados) a finales del siglo XVIII.
De forma similar, las ligas cubiertas de resistencia militar como los
Ekitiparapọ y la alianza Ogidi fueron organizadas durante las guerras
del siglo XIX, por las a menudo descentralizadas comunidades de los
Ekiti, Ijẹṣa, Ìgbómìnà y Okun Yoruba, para así resistir a varios
planes imperiales expansionistas de Ibadán, Nupe, y el calibato de
Sokoto.
La monarquía de cualquier ciudad-estado se hallaba por lo general
limitada a un número de linajes reales. Una familia podía ser excluida
del reinado y de la jefatura, si un miembro de la misma, o sirviente o
esclavo perteneciente al grupo familiar cometía algún crimen, como
podía ser robo, fraude, homicidio, o violación. En otras
ciudades-estado, la monarquía estaba sujeta a la elección de cualquier
ciudadano nacido libre y de sexo masculino. También hay, en Ileṣa,
Ondo, y otras comunidades yorubas, muchas tradiciones de obas
femeninas, aunque ya era relativemente más inusual.
Los reyes eran casi siempre polígamos, y muchos tenían incluso hasta
20 esposas. También contraían matrimonio con miembros de la familia
real de otros pueblos o ciudades estado.
 
Los yorubas son uno de los grupos étnicos africanos cuyo patrimonio
cultural e identidad son reconocibles en América, pese a los efectos
debilitantes de la esclavitud. El culto y las diversas formas
artísticas de la religión Oriṣa, a menudo llamada "Ṣhangófaiter", son
muy populares en Latinoamérica, especialmente en Haití, Brasil, Cuba y
Puerto Rico; todas y cada una de las cuales tienen sus raíces en la
música yoruba. Quizás su artista material más representativo sea Olowe
de Ise. Sus creencias religiosas son complejas, y reconocen una amplia
variedad de deidades. Olọrun o Olodumare es venerado como el creador,
con los otros Oriṣas sirviendo de emisarios o intermediarios que
ayudan con los asuntos humanos.
 
El yoruba estuvo en contacto con el islam a través del comercio con el
Imperio malí de Mansa Musa, y con una religión a la que se ha referido
com"Esin-Mali".(la religión de Malí). Los musulmanes estaban
mayoritariamente concentrados en muchas de las metrópolis yorubas de
ese tiempo, como en Ibadán, Ijebu-Ode, Shaki, Oyo, y Abeokuta.
Yorubalandia se encontró con el cristianismo a la llegada de los
colonizadores, 400 años después del contacto con el islám. Los
misioneros cristianos establecieron escuelas y los yorubas se han
convertido al cristianismo desde el siglo XIX. En los Estados Unidos,
son reconocibles, en conjunto con otros inmigrantes nigerianos, por
ser cristianos estrictos, observándose muchas de las perspectivas
bíblicas conservadoras. También son prominentes en algunas
congregaciones urbanas musulmanas. Asimismo, participan de varias
formas de culto religioso del Ifa/Oriṣa.
 
El repertorio de representación yoruba incluye varias obras de
mascarada, óperas folclóricas, vibrantes vídeos y cinematografía. Una
mascarada yoruba, Gẹlẹdẹ, de la región de Ketu en la moderna república
de Benín, ha sido reconocida como una obra maestra del patrimonio oral
e intangible de la humanidad por Unesco. Otros aspectos de la cultura
yoruba, identificados como obras maestras de ingenuidad cultural
humana, incluyen al corpus de Ifá, una colección de cientos de poemas
empleados para ceromonias divinas; y la arboleda sagrada de
Oṣun-Oṣogbo, uno de los pocos sitios funcionales que han perdurado
para las ceremonias tradicionales religiosas en Nigeria, y un grupo de
visitantes de todas partes del mundo.
Una cantidad incontable de artículos académicos se han inclinado a
examinar las representaciones de Egungun (representante de los
espíritus ancestrales que visitan a los vivos); Epa (representaciones
simbólicas que promueven de forma variada el valor y la fertilidad); y
Ẹyọ, una procesión de bailarines enmascarados.
 
El pueblo yoruba evalúa los gestos mucho más que otras tribus
africanas. Cuando se saluda a un mayor, si es hombre se le debe hacer
reverencias, y si es mujer se le debe cortejar. A veces, cuando se
saluda a alguien, como por ejemplo a un miembro de la casa real, una
mujer se debe arrodillar y levantarse rápidamente. El hombre debe
echarse al suelo frente a esa persona importante, y luego ponerse de
pie.
La religión y la mitología yorubas tienen una influencia considerable
en África occidental, principalmente en Nigeria, y ha dado lugar a
muchas religiones del Nuevo Mundo, como la santería (en Cuba Puerto
Rico y venezuela), el candomblé, el Africanismo y la Umbanda (en
Brasil).
Itan es el término que se le da a la suma total de todos los mitos
yorubas, canciones, historias, y otros componentes culturales.
Muchas etnias yorubas fueron esclavizadas y llevadas a Haití, Cuba,
Puerto Rico, Colombia, Brasil, Trinidad,Venezuela y al resto del Nuevo
Mundo (principalmente en el siglo XIX, tras el colapso del Imperio
Oió, y la guerra civil que hundió a la región), portando con ellos a
su religión.
Estos conceptos fueron combinados con religiones preexistentes de base
africana, con el cristianismo, con la mitología amerindia, y con el
espiritismo kardecista en varios linajes del Nuevo Mundo.
 
El tan conocido vudú de Haití combina las creencias religiosas de
muchas nacionalidades étnicas africanas llevadas a la isla con la
estructura y la liturgia de la Fon-Ewe del actual Benín, y la cultura
congo-angoleña de la región, pero la ideología religiosa y las
deidades yorubas también juegan un papel importante.
Algunas de las deidades yorubas son:
"Obatalá" (Creador junto con Olodumare del Hombre, es dueño de todas
las cabezas[1]).
"Oiá" (diosa del viento, centellas, fuego)
"Ifá" (adivinación o destino)
"Esù" (Destino) Conocido como Eleggua en Cuba.
"Ibeyí" (gemelos)
"Osain" (medicina y salud)
"Yemayá" (diosa de la fertilidad, protectora de los niños y las
madres), y dueña del mar.
Ṣàngó (Dios del trueno, fuego y la virilidad).
Oshún (diosa del amor, dueña de ríos y arroyos.
 
Tradicionalmente, los yorubas se organizan en redes de villas, pueblos
y reinos relacionados, con la mayoría de ellos liderados por un oba
[rey] o baale [un noble o alcalde]. La capacidad de reinar no está
determinada por la simple primogenitura, como en muchos sistemas
monárquicos de gobierno. Un colegio electoral de jefes de linaje,
generalmente es el encargado de seleccionar un miembro de una de las
familias reales, y la selección se confirma, por lo general, mediante
una petición de un adivino Ifa. Los Obas residen en palacios que se
suelen ubicar en el centro de la ciudad. Opuesto al palacio real, se
encuentra el oja oba, el mercado del rey. Estos mercados conforman una
parte inherente de la vida yoruba. Como es la tradición, los mercados
comerciales están bien organizados, poseen varios gremios, y un vocero
electo.

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